La sala de póker on line consiste simplemente en un programa o software que nos permite conectarnos a una red en la que se encuentran otros jugadores, los cuáles pasarán a ser nuestros rivales. Es decir, no estaremos jugando frente a una máquina, sino con personas de todas partes del mundo. El software es el nexo, la plataforma para poder jugar con otros aficionados del póker.
A cambio de sus servicios, el casino que nos ofrece la sala cobra una pequeña cantidad de todo lo que se recauda en apuestas de la mesa, en concepto de comisión.
Este dinero, llamado “rake” suele ser devuelto a los jugadores más asiduos de la sala, como una especie de regalo por la fidelidad. Esta devolución se la conoce como “rakeback” y con ella el jugador puede obtener más dinero cada vez que juega, sin importar si le va bien o mal en las partidas de póker. Lo malo de este sistema es que hay personas que se especializan en conseguirlo y los que no sabemos jugar estamos en desventaja frente a ellos. Debemos estar atentos porque cada sala decide ofrecer o no rakeback.
El primer paso para poder jugar es ingresar en cualquiera de las salas de póker que hay en la web y descargar el programa a nuestro ordenador. También podremos utilizar la plataforma sin descarga, o sea, en línea, que está teniendo mucho éxito gracias a la tecnología Flash.
Las versiones con flash nos permiten jugar sin bajarnos nada, pero suelen ser más lentas porque debemos contar con una buena conexión a internet.
Cuando ya estamos conectados a la sala (con el programa descargado o desde el sitio con Flash) introducimos nuestro nombre de usuario y contraseña, que será nuestra identificación para jugar en ese momento y todas las ocasiones posteriores. Algunas salas pueden solicitar que completemos un formulario con nuestros datos personales, que deberán ser los reales para no tener inconvenientes con los pagos.
Tenemos dos opciones de apuestas: jugar con “play money”, o sea, dinero ficticio o con dinero real. La primera alternativa es la ideal para practicar sin arriesgar de nuestro bolsillo.
En cada sala tenemos diferentes mesas de juego para eleigr, identificadas por un nombre y por la apuesta límite, según las ciegas que podramos efectuar. Hay mesas con límites bajos como por ejemplo 0,1 euro (para novatos) o mesas con altos límites de 1000 euros para expertos.
Cuando ya escogemos, nos “sentamos” a la mesa y comenzamos a jugar teniendo en cuenta las reglas del póker.